Pepe Rodríguez

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DOCUMENTO PÚBLICO, PERO RESTRINGIDO PARA USO EXCLUSIVO DE MASONAS Y MASONES, EMITIDO POR PEPE RODRÍGUEZ EN RELACIÓN A LA DIMISIÓN FORZADA DE ROSA TUR DE LA GLFE (29 de junio de 2006)


Los nombres y elementos de identificación de las personas sin relevancia pública que figuran en este documento han sido autocensurados en este web (pero siguen y seguirán figurando en su texto original y, en lo que hace a la historia reciente de la GLFE, también figuran en el libro Masonería al descubierto).

En vista a lo acaecido recientemente en la GLFE, con la expulsión a todas luces injusta de Rosa Tur, a la que S. P., A. D. y otras hermanas acusaron, en falso y a sabiendas, de hechos que no había protagonizado, me veo obligado a hacer público lo siguiente:

1) Tuve una entrevista con Rosa Tur el viernes 24 de marzo a las 10 de la mañana. En ese momento ya había terminado el capítulo de mi libro dedicado a la GLFE; Rosa lo leyó y le pregunté por una serie de datos registrales (y por tanto públicos) de la historia de la obediencia, no tenía la respuesta y quedó en buscarla. Días después me llamó para decirme que no podía darme esos datos. Comprendí la decisión y, como no eran fundamentales para mi libro, no los busqué en los archivos públicos correspondientes.

2) Quedé con Rosa Tur de nuevo el martes 6 de junio a las 16 horas, para aclarar una dudas que me habían surgido. Pero Rosa Tur no se presentó a la cita ni pude localizarla en su móvil. Parece ser que tuvo un contratiempo laboral. Di por zanjada la cuestión y ya no volví a verme con ella.

3) El mismo martes 6 llamé al domicilio de la GM Paquita Valenzuela para solicitarle una entrevista. Me dijo que de eso se ocupaba otra hermana. Le pregunté si era S. P. y me dijo que sí.

4) El miércoles 7, hacia las 15 horas, más o menos (yo estaba en un almuerzo con miembros de la Orden), me llamó Paquita para darme el móvil de Salvi (que yo ya tenía, pero que no quise usar sin pasar por ese trámite). Fijamos un encuentro para el jueves 15 de junio a las 16,30 en el vestíbulo del Hotel Sans.

5) Dado que S. P. acudió a la cita en calidad de representante oficial de la GLFE, que en ningún momento se habló de confidencialidad, y tomando en cuenta los hechos posteriores, me veo en la absoluta libertad de hacer público lo que pasó en esa reunión.

6) Tras explicarle cual era mi trabajo, le pregunté por algunos aspectos de la historia de la obediencia. Inmediatamente cambió de semblante y me dijo que yo no podía publicar esos datos de ninguna manera, que eran asuntos internos de la obediencia y que a nadie interesaban (en técnica de investigación, esa reacción debe ser tomada como una confirmación de datos, cosa que sin duda agradecí; Rosa, al menos, tuvo la habilidad de poner cara de póker). Le intenté hacer comprender que quien decidía, en mi libro, qué era o no relevante para contar la historia de la GLFE era yo y que, si acaso, ella podía darme la visión que creyese más oportuna y que yo añadiría a los datos reales que yo ya tenía y había escrito.

7) Entró en cólera cuando, a pregunta suya, le respondí que en el libro, efectivamente, publicaba nombres. Me advirtió (prefiero no considerarlo como una amenaza, ya que considero el estado emocional en el que entró) de que fuese preparando a mi abogado si lo hacía. Intenté hacerla entrar en razón explicándole cómo se hace mi trabajo y dejando claro que quien, como ella, ostenta un cargo de representación en una entidad legal y legítima puede y debe salir públicamente si así lo considera alguien, en este caso yo, para relatar de forma veraz hechos de interés público.

8) Tras las exigencias de que eliminara del texto su nombre y el de A. D., me dijo con los ojos llorosos que yo iba a hacer mucho daño a la masonería y a ella, y que de ninguna manera debía poner su nombre. Aunque el criterio profesional al que me debo exigía publicar esos nombres dado su protagonismo en hechos de importancia relatados en el libro, la sensibilidad como persona me llevó a prometerle que intentaría eliminarlos, cosa que hice ese mismo día y que le confirmé posteriormente en un mail.

9) Le dije también que no cambiaría de ninguna manera la historia que yo conocía pero que, para no hurgar en la herida abierta, suavizaría al máximo el relato de la reunión del 24 de abril de 2005, en la que, desde mi punto de vista, se procedió a decapitar en su aspiración a la Gran Maestría a Rosa Tur, por motivos más personales que masónicos, pero que aceptaba, y así figura en el texto de mi libro, que era por una "pérdida de confianza".

10) Intentó saber qué fuentes había utilizado, una pregunta absurda a la que intenté responder con el máximo cariño posible diciéndole que había usado muy diversas fuentes españolas y francesas, de los tiempos "antiguos" y de hoy, todas ellas masonas que aman la masonería y que, me consta, ya que conozco mucho más de lo que contaré, callaron muchas cosas por prudencia y por vergüenza ajena; le dije que también podía haber hablado con "rebotadas", pero que lo consideré innecesario ya que mi objetivo no era hacer una casquería, aunque había materia suficiente para poderla hacer. Le dije que cuando ella ni sabía lo que era la masonería, en 1987, yo ya hablaba del asunto con el querido Rafael Vilaplana, con su hermana, y con muchas otras masonas, y que me bastaban los apuntes guardados en mi archivo para conocer lo bueno y lo malo de tiempos que no fueron perfectos.

11) Finalmente quedamos que me enviaría un texto oficial explicando el desarrollo de la obediencia que, al fin y al cabo, es lo que se pretende en mi libro. Ese texto, que adjunto más abajo, no me sirvió absolutamente para nada, y así se lo hice saber en un mail que, dado lo ocurrido con Rosa Tur, me siento en la obligación de hacer público. Ese mail fue el siguiente:

De: "Pepe Rodríguez" <emaxxaps@pepe-rodriguez.com>
Para: "R. p. xxxxxx" <xxxxxxxx@hotmail.com>
Asunto: Re: Gran Logia Femenina de España
Fecha: lunes, 19 de junio de 2006 12:53

Hola Salvi,

ya he leído tu texto, que está bien, pero no me sirve. Lo que me cuentas acerca de la creación de la GLFE ya lo tenía y además muy ampliado en contexto y en datos y fechas concretos. No importa, doy por cerrado este capítulo de la masonería femenina.

Tal como ya te dije, el viernes eliminé del texto tu nombre y el de A. D., no por creer que debiera hacerlo, ya que mi obligación al escribir es concretar y no generalizar, si no para hacerte un favor personal. Entiendo tu posición personal y por ello, en contra de mi criterio profesional, eliminé tu nombre.
También eliminé, aunque no debería, el de Angels, aunque trasladé a una nota a pie de página algunas observaciones sobre una "abogada...", creo que deben figurar en el libro y las he suavizado al máximo, pero hay hechos que son explicativos. Angels no suele estar callada respecto a la relación que mantiene con Rosa Tur y habla de ello dentro y fuera de la institución. No parece una relación fraternal, sin duda ninguna.

Te ruego que no veas fantasmas. Si doy mi palabra, la cumplo. Esta mañana me ha llamado medio mundo masónico, creo que sólo falta que me llame el marqués de Northampton, pero el día todavía es joven...

Te dije que los datos concretos que tenía de la evolución de la GLFE proceden de mujeres de esta obediencia, no tienen nada que ver las personas de la GLSE con las que hablaste en Zaragoza, ni tampoco Brunet, ni nadie más.
Cuando la mayoría de las que estáis ahora en la GLFE no teníais ni idea de masonería, yo ya hablaba de masonería femenina con Rafael Villaplana, con tu hermana Carmen y con algunas otras mujeres de la primera época, algunas de las cuales siguen y otras no. De las notas de esos días de 1987 proceden mis datos más antiguos. Y de masonas de hoy proceden el resto. Y no son masonas desencantadas, son masonas que aman tanto como tú a la Orden, pero que no tienen problemas en poner sobre la mesa los hechos pasados, sean aciertos o errores, ya que de ellos se aprende... o no. Y te puedo asegurar que, a pesar de todo, su prudencia ha sido extrema a la hora de explicar y valorar hechos, callando notoriamente aspectos que hasta a ellas avergonzaban. Podría haber hablado con rebotadas que soltarían toda la papilla, pero no me interesa todo eso... aunque, no lo olvides, algún día alguien puede llamar a alguna de esas puertas.

Me he limitado a usar los datos que tengo de la forma más contrastada posible. Mis fuentes, españolas y francesas, te lo puedo asegurar, son fiables. Lo que cuento es parte de la historia, con claroscuros, como sucede en cualquier proceso de solidificación de un proyecto. Hubiese agradecido más transparencia por vuestra parte, pero cada cual se organiza como mejor cree.

He dejado de contar historias bastante heavies, que incluyen las andanzas de alguna psicótica y un saco de malas historias personales con efecto directo en el (mal)funcionamiento de las logias, pero decidí, quizá erróneamente, que no eran relevantes para entender el proceso que relato. Pero, en cualquier caso, mi libro debe permitir entender procesos y situaciones, buenas o malas, nos gusten o no, y eso es lo que he intentado hacer.

La masonería, en su proceso histórico desde la transición, es lo que es y ha tenido por protagonistas a unos y no a otros, con aciertos y errores clamorosos. Hoy todavía hablan todos de la masonería del XVIII y XIX, yo creo que ya hay que comenzar a hacer balance de la masonería española entre 1979 y 2006 en adelante. Y la gente que sale en estas historias está viva, sí, claro, pues qué le vamos a hacer. Unos se merecen monumentos y los otros, como mínimo, que les saquen los colores en público.

Luis Salat ya decía que quien no quiera dar la cara que no acepte ningún cargo en una logia. Y tenía razón. Mientras un masón o masona se esconda, bajo el argumento que se quiera, se alimenta el secretismo y la percepción brutal que identifica esa afiliación con poco menos (o más) que conductas delictivas. Un afiliado tiene derecho al anonimato en casi todas las circunstancias, pero un cargo en una organización legal no, se dedique ésta a la masonería o a la cocina del bacalao. Es algo en lo que debéis pensar, ya que las circunstancias cambiarán muy rápidamente.

Te preocupa la manera como cuente la historia del último tramo de la GLFE, la de la "pérdida de confianza" en la Tur, pues bien, mis datos proceden de hermanas que vivieron directamente esos hechos y los interpretan de forma menos políticamente correcta que la visión oficial, cosa lógica, claro está.
No sé que pensará la Tur al respecto, ya que ella es parte muy interesada, pero hay una parte de tus compañeras --y yo con ellas-- que piensa que la Tur fue tratada con mucha injusticia. Cada cual tiene su carácter, pero ella, sin duda, no es la única que debería pasar por un juicio masónico. Pero esto ya son cosas internas vuestras, que a mi no me incumben, ni al libro tampoco.

Con todo, creo que la imagen que doy de la GLFE es buena. El esfuerzo y el trabajo realizado es grande e innegable.

El libro no es más que eso, un libro. Y los hechos, tarde o temprano, nos acaban señalando con el dedo a todos... y nos pasan factura

Quedo a tu disposición.

Un gran abrazo,

Pepe Rodríguez


12) Valga decir que, tras la entrevista mantenida en el Hotel Sans, S. P. interpeló personalmente y llamó a muchos masones relevantes que no tenían nada que ver con el asunto, pero les acosó hablando de mi, de mi libro, de lo que podría pasar, etc.

13) A pesar de saber fehacientemente que Rosa Tur no tenía nada que ver con lo que cuento en mi texto, por motivos de índole personal, S. P., A. D. y otras forzaron a Rosa Tur a firmar su plancha de quite, acusándola de haberme revelado "secretos". Cabe recordar que la abogada D., por lo que yo sé, tuvo la, llamemósle, inteligencia de no estar presente cuando se forzó la dimisión de Rosa.

14) Dado que lo hecho contra Rosa Tur trasgrede toda ética profana y, sin duda alguna, unos cuantos códigos masónicos. Debo afirmar ahora en este documento que hago público que me veo liberado de la palabra dada a S. P., por motivos "humanitarios", de que eliminaría su nombre de mi libro, tal como hice y así está en el original entregado a la editorial, pero, en bien de la verdad y de la propia masonería, garantizo ahora que su nombre y cuantos considere oportunos aparecerán en mi libro junto al relato de los hechos abusivos contra Rosa Tur.

Lamento profundamente que una parte de la masonería se vea dañada por conductas deplorables, pero yo no las protagonizo, sólo las cuento. Que a cada cual le juzgue quien corresponda y cuando corresponda.

Autorizo al masón o masona que reciba este documento a usarlo de la forma en que le parezca más conveniente, pero siempre dentro del contexto masónico, no en el profano.

Barcelona a 29 de junio de 2006.

Pepe Rodríguez

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Documento enviado oficialmente desde la GLFE a Pepe Rodríguez:


GRAN LOGIA FEMENINA DE ESPAÑA
- Síntesis del proceso de creación-


Mujeres masonas francesas residentes en diversas ciudades del sur de Francia fueron las fundadoras de la primera logia femenina en Barcelona: “Luz Primera” (1984), ellas se trasladaban mensualmente a Barcelona para inciciar y promover la masoneria femenina. Después de seis años de funcionamiento, se nombró a la que fué la primera Venerable Maestra española, desde entonces las mujeres masonas españolas continuaron trabajando, contando siempre con la ayuda de las mujeres francesas.

Posteriormente se fundó una Logia en Madrid: “El Crisol” para ello fueron españolas –de Barcelona- y francesas, que de forma conjunta se trasladaban allí para tal fin. Más tarde se fundó la Logia de Gerona: “Asiyah del Canigó” y, en 1995 una nueva Logia en Barcelona: “Yetzirah de Montserrat”, realizando estas dos sus trabajo en catalán.

Desde 1998 se empezó a promover por parte de la Gran Logia Femenina de Francia la posibilidad de creación de la Gran Logia Femenina de España. Este proceso fué difícil a causa de las dificultades y relentimiento que ponian las mujeres masonas de Madrid, fué un proceso de siete años, durante los cuáles se creó una nueva logia en Madrid: “Templanza”. A pesar de todo nuestro empeño y tolerancia, no fué posible aunar voluntades, cerrándose las dos logias de Madrid y concediendo, la Gran Logia Femenina de Francia, la Patente Masonica a las tres logias de Cataluña (Luz Primera; Asiyah del Canigó y Yetzirah de Montserrat), creándose así el 4 de junio de 2005, la nueva obediencia femenina en España.

Por lo que respecta a la candidatura y elección de la Gran Maestra, cabe destacar, que la candidatura presentada desde hacia unos meses fué rechazada por las electoras, (contando con la presencia, ese dia de la Gran Maestra de la Gran Logia Femenina de Francia, máxima autoridad en aquel momento), que como en todo proceso democrático y tal como es el que plantean los estatutos y la tradición masónica, tienen el poder de decidir con su voto la candidatura que consideren más adecuada para llevar a cabo la dirección de la Obediencia junto con las miembros que conforman el Consejo Federal, también elegidas por votación. De esta manera en la correspondiente asamblea se eligió libremente y en la forma acostumbrada, a las miembros del Consejo Federal y de entre ellas a la Gran Maestra.

Los cargos del Consejo Federal y los de Gran Maestra se presentan y se votan anualmente en asamblea por las diputadas representantes de las Logias y tiene un máximo de duración de tres años, garantizándose así la rotación de la representatividad y de la gestión de la obediencia. Nadie puede acceder a un cargo sin la voluntad expresada con su voto por la mayoria.

Desde su creación hasta la actualidad la Gran Logia Femenina de España ha creado 4 nuevas Logias: “Manantial” en Madrid; “Estrella del Norte” en Gijón; “Tipheret” en Barcelona y “Estel•la Maris” en Barcelona.

Cabe destacar el recuerdo y agradecimiento, así como los fuertes lazos que nos unen a las mujeres masonas francesas que durante todos estos años nos ayudaron y enseñaron a trabajar llevando a la práctica nuestras divisas de libertad, igualdad, fraternidad, laicidad y adogmatismo, dentro del contexto de la masoneria liberal en Europa. Así como el recuerdo y reconocimiento a las que de entre nosotras durante estos años han muerto. El ideal masónico y la discreción son nuestra característica alejada de personalismos y vácuos deseos de poder. El único reconocimiento público que aceptamos, en todo caso, es el dirigido al conjunto de mujeres que se ha esforzado desde el anonimato por el ideal de hacer realidad en España la masoneria femenina.

Hasta la fundación de la Obediencia femenina española, el 4 de junio de 2006, perteneciamos a la Gran Logia Femenina de Francia, ahora soberanas y independientes, damos continuidad al trabajo emprendido hace 23 años, estableciendo protocolos de amistad comunes, así como nuestra pertenencia al Comité de Ligazón Internacional de Masoneria Femenina.


Gran Logia Femenina de España
Barcelona, 18 de junio de 2006


 
 

 

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